Bolivia

Cuando el estado no llega, ¿quién gestiona el agua?

Cuando a un estado pobre se suman gobiernos corruptos e ineficientes, los servicios públicos se resienten y la ciudadanía sufre. Debido a una falta histórica de interés estatal, la gestión del agua en Bolivia no es un monopolio público.

Muchos bolivianos, cansados de esperar una intervención del estado que nunca llegaba, decidieron organizarse para gestionar sus propios sistemas de agua. Reunidos en asambleas, la comunidad vecinal de Santa Cruz y de las zonas más desfavorecidas de Cochabamba, comenzaron hace décadas a crear sus propias organizaciones para obtener y distribuir agua potable en sus barrios. Estas organizaciones establecen unas cuotas mensuales para sus socios y unos objetivos de trabajo comunitario, que bien pueden consistir en cavar zanjas, instalar tuberías o llevar materiales para realizar la instalación de los sistemas de agua.

Modelos alternativos a la gestión pública-estatal y a la gestión privada, las cooperativas de Santa Cruz y los comités de agua de Cochabamba son ejemplos de organización ciudadana cuando el estado no existe. Pero, ¿funcionan realmente estos sistemas?

En Bolivia’s Everyday Water War exploramos algunas de estas experiencias sociales, su sostenibilidad y su alcance. Guiados por el mapa de ruta de nuestra diseñadora, Francesca Canzi, viajaremos a tres lugares que ejemplifican los diferentes modelos de gestión de agua que existen en Bolivia: conoceremos la empresa pública de Cochabamba y los comités populares del sur de la ciudad; visitaremos varias cooperativas de Santa Cruz de la Sierra; y también descubriremos cómo se organizan las comunidades indígenas del departamento de La Paz.

El tercer mandato de Evo Morales

La Guerra del Agua, en el año 2000, representa el inicio del proceso de cambio que llevó a Evo Morales a convertirse en el primer presidente indígena de Bolivia.

Morales comenzó su carrera política como dirigente sindicalista de los cocaleros. En 1997 se hizo por primera vez con un acta de diputado. Las elecciones de 2002 —las primeras después de las revueltas de Cochabamba—, estuvieron a punto de colocarle en la presidencia del país, donde llegaría tan sólo tres años más tarde.

En octubre de 2014 fue reelegido con mayoría absoluta. El líder indígena, de origen aymara, afronta su tercer mandato con tres grandes retos: convertir a Bolivia en el centro energético de Latinoamérica, renovar completamente el sistema sanitario, y conseguir que la cobertura de agua potable y saneamiento deje de ser un problema para gran parte de sus conciudadanos.

Desde su victoria en 2005, el gobierno de Morales apostó por la creación de un Ministerio del Agua, que ahora también se encarga de Medio Ambiente. En el campo internacional, quizá el mayor logro de Morales haya sido el impulso del Derecho Humano al Agua en la asamblea general de la ONU.

Todavía hay dos millones de personas en Bolivia que no tienen acceso a una fuente de agua potable en sus casas. Más de cuatro millones no disponen de saneamiento básico.