Cochabamba

Los protagonistas: Marcela

Hace 15 años, el gobierno boliviano decidió privatizar los sistemas de agua de sus mayores ciudades. En Cochabamba, la población se rebeló para impedir que un consorcio privado internacional controlara sus recursos hídricos. Marcela Olivera estuvo allí.

Os presentamos el primer teaser de Bolivia’s Everyday Water War, en el que seguimos a Marcela, una de nuestros tres protagonistas, en su lucha por el agua.

agua, marcelo rojas

La Guerra del agua

Hace 15 años, la ciudad de Cochabamba se levantó contra la privatización de su compañía municipal de agua, SEMAPA.

El gobierno boliviano de Hugo Banzer había firmado un contrato con la multinacional Bechtel, a instancias del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, para conceder el monopolio de todos los recursos hídricos de la ciudad a un consorcio llamado Aguas del Tunari. Dicho conglomerado estaba liderado por Bechtel y participado por la empresa estadounidense Edison, la española Abengoa y las bolivianas Petricevich y Doria Medina. Al poco tiempo de hacerse con la explotación, Aguas del Tunari aumentó considerablemente sus tarifas y amenazó con cortar el suministro a todos aquellos que no pudieran cubrir sus costes. De acuerdo a la Ley 2029, que aseguraba al consorcio privado el control de todos los recursos hídricos, la población cochabambina estaba obligada a pagar por toda el agua que consumiera, independientemente de cómo la hubiera obtenido. La 2029, en teoría, abría las puertas para que Aguas del Tunari cobrara por el agua que la gente obtuviera de sus propios pozos, la que sacara de los arroyos o, incluso, la que consiguiera recoger de la lluvia.

Los habitantes de Cochabamba tomaron las calles durante meses para protestar por la imposición de estas medidas draconianas y contra la venta de sus recursos públicos a empresas extranjeras. El campesinado cocalero, con un joven Evo Morales a la cabeza, la Federación de Regantes, dirigidos por Omar Fernández, y la Central Obrera Boliviana, liderada por Óscar Olivera, se unieron a la lucha de miles de ciudadanos (como Marcelo Rojas “El Banderas”, en la foto) para retomar la compañía municipal de agua. Juntos crearon la Coordinadora para la defensa del Agua y de la Vida que, a la postre, encabezó la oposición a la Ley 2029 y la negociación con el gobierno de Banzer.

La Guerra del Agua se llevó varias vidas y dejó cientos de personas heridas. Los cochabambinos consiguieron expulsar a Aguas del Tunari, recuperaron SEMAPA y encabezaron el primer gran movimiento por la defensa del agua en Latinoamérica.

Hoy, una década y media después, todavía hay muchos barrios de la ciudad con un suministro deficiente y malas condiciones de saneamiento. ¿Acaso Cochabamba ganó la batalla del agua pero perdió la guerra?

Aquí comienza nuestra historia…